lunes, 19 de diciembre de 2016

MF, el Águila que tuvo 7 vidas, 4 maridos y 17 hijos

¿Recuerdas cómo era tu vida en 1998? Ha llovido desde entonces. Para refrescarte la memoria te diré que fue el año en que Tom Hanks y Di Caprio, se forraban con “Salvar al Soldado Ryan” y “Titanic”. Fue también el comienzo del reinado más universal, el de Google, que llegaba a nuestras vidas desde la soleada California. Por su parte Alejandro Sanz lo petaba en la radio con el pelotazo “Corazón Partío”, aunque tuvo que repartirse los primeros puestos con las Spice Girls, los Backstreet Boys y Mónica Naranjo.
Pero mientras los humanos estábamos ocupados con nuestras cosas, no muy lejos de donde vivo pasó algo importante. También fue el año en que surgió otro reinado, menos conocido pero más intenso e interesante; el de una reina a la que echamos de menos y que aunque nos nos ha dejado, su legado aún permanece en uno de los parques nacionales más emblemáticos europeos. Hablamos de MF, el águila imperial que reinó en la marisma y que mantuvo a raya a todos sus rivales durante más de quince años.
Este post es un homenaje a todas las rapaces que día a día han de sobrevivir en un medio en el que no siempre son bienvenidas.

Nadie puede precisarlo con certeza, aunque todo parece indicar que nuestra protagonista vino al mundo en alguno de los nueve nidos activos de águila imperial que había en Doñana en la primavera de 1998. No sabemos nada de su vida hasta la primavera de 2.001, cuando una hembra de águila imperial en su cuarto año de vida se emparejaba con el viejo macho que regentaba el territorio de las Pajareras, un enclave legendario del Parque Nacional. La pareja que se acababa de formar consiguió poner huevos ese mismo año, aunque las cosas se torcieron y el único pollito murió antes de cumplir las tres semanas. Hasta entonces esta nueva hembra era una auténtica desconocida, una forastera recién llegada que posiblemente intentaba asentarse para reproducirse por primera vez, pero que desde ese mismo momento pasaba a formar parte de las vidas de algunos de nosotros.

Daniel Burón ha querido compartir con nosotros esta imagen. Nadie como él para reflejar la mirada del Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti), tan orgullosa en su medio como vulnerable a las múltiples amenazas que los humanos le ponemos a su supervivencia. Aunque sus poblaciones empiezan a recuperarse de una extinción que parecía segura, se está haciendo aún un enorme esfuerzo para evitar que sean objeto de venenos, disparos y electrocuciones.   

Y como es habitual para nuestra fauna, los problemas no tardaron en aparecer. Vivir en el corazón de Doñana, no significa que un águila imperial esté a salvo. A primeros de noviembre nuestra protagonista fue hallada malherida y en extrañas circunstancias en un punto cercano a la marisma. El personal del parque la salvó milagrosamente de lo que iba a ser una muerte segura; no se mantenía erguida, el plumaje estaba completamente empapado y se encontraba estado de shock. La garra izquierda estaba severamente afectada. Las lesiones apuntaban a que había tenido su primer contacto con seres humanos, del que además no había salido bien parada.

Con urgencia el águila fue trasladada al centro de recuperación de Acebuche, donde la esperaba una excelente veterinaria, mi amiga Celia Sánchez, quien acabó convirtiéndose en su ángel de la guarda. Dos imponentes hembras aunaban todas sus fuerzas, una de ellas para sobrevivir y la otra para hacerlo posible. No fue una tarea fácil porque se encontraba ya al límite, pero Celia logró salvar al águila. Varias semanas después ya estaba preparada para volver a casa y reunirse con el viejo macho de las Pajareras, porque el celo llamaba de nuevo a su puerta.

El Parque Nacional de Doñana. Uno de los últimos reductos para la fauna, pero no tan idílico como nos lo pintan. Doñana lucha día a día para conservar su esencia. La batalla está muy lejos de estar ganada, pero aún conserva sus águilas imperiales. MF, nuestra protagonista de hoy, nació y vivió aquí. 

En nada se parecía el amasijo moribundo de plumas mojadas que había recibido dos semanas antes, con la hembra de imperial que ahora se debatía al ser agarrada para decolorarle las plumas y colocarle una anilla de pvc el día de su liberación. Habían sido muchas horas juntas, como siempre no pagadas y robadas a su vida personal y por eso aquel día tenía un significado especial; Celia estaba cansada, pero feliz. Quiso la coincidencia que los dígitos de la anilla fueran MF y su color el amarillo, lo que motivó que en el registro oficial el pájaro recibiera el nombre de AM(MF), MF ó sencillamente Mar Flores para los más allegados. Así nacía una leyenda, la de MF, que volvía a nacer tras gastar una de sus múltiples vidas.
Pero la vida no se había detenido en el parque nacional. Al volver a su territorio, el viejo macho se había emparejado con otra hembra. En la naturaleza, las imperiales adultas saben bien que si el cónyuge desaparece más de un par de días, es probable que haya muerto y la pareja debe entonces rehacerse cuanto antes. El celo aprieta y el macho no tenía elección.

Destronada, sin novio y proscrita en su propia casa, MF tenía que enfrentarse a otra dura prueba. A los pocos días presentó batalla para apoderarse del territorio de KO, el macho que regentaba el territorio de Marismillas, a unos 22 km al sur de su anterior hogar. Pero el noviazgo con KO tampoco cuajó, de forma que 2002 volvió a pasar sin que MF dejara descendencia. En este escenario todo apuntaba a que nuestra águila pasaría a la historia como muchas otras: una vida corta y difícil y un sonado fracaso sentimental.
Sin embargo, si hay algo que todos destacamos de ella son sus ganas de vivir y su temperamento. No es una imperial como cualquier otra. Ante las desavenencias con KO, no tardó en abandonarle para volver a empezar desde cero. Esta vez probó suerte a unos 30km al NW, con el macho que regentaba el territorio de La Algaida-Mogea y este sí sería su hogar definitivo para el resto de sus días. Dicen que a la tercera va la vencida y así fue como a sus casi cinco años de edad y con su tercer “marido”, por fin MF se consumaba como la madre de un único pequeño, que llegó a volar en la primavera de 2.003.

Al año siguiente, MF y su nueva pareja sacaron adelante dos preciosos pollos en el territorio de Algaida-Mogea. Sin embargo cuando el viento empezaba a soplar en su favor, una vez más los problemas se conjuraban contra ella.
Como decimos ser águila imperial ibérica no es tarea fácil en Doñana, en contra de lo que pudiera parecer. En realidad no es tarea fácil en ningún lugar de la geografía española. Esta vez era el macho quien sufría un percance, aunque ahora con peor suerte. Un buen día su compañero desapareció sin dejar rastro, posiblemente porque había muerto durante algún lance de caza y muy probablemente por causas humanas. De nuevo MF volvía a quedarse sola, justo ahora que las cosas empezaban a ir bien y de nuevo se veía obligada a hacer gala de su capacidad de supervivencia en los momentos más difíciles.

Dos pollitos de águila imperial miran con enfado a la inoportuna cámara que ha interrumpido su descanso. Hoy, afortunadamente, hay un fantástico equipo de profesionales que se entregan en cuerpo y alma a la conservación de la especie, ya sea desde las Administraciones o desde las ONG. A todos ellos les debemos que estas joyas sigan volando ahí fuera.

Un águila imperial joven lucha en un centro de recuperación para recuperarse de un fuerte traumatismo. MF pasó por este mismo trance. Como decimos, por suerte tenemos personas muy experimentadas que se esfuerzan por devolver al medio a las águilas que por alguna razón sufren accidentes. El trabajo espléndido de Celia Sánchez hizo posible que MF pudiera ser devuelta al medio natural y continuar con su vida normalmente.
Otra águila imperial, esta vez con el típico plumaje de adulto, caracterizado por tonos oscuros y hombros blancos. 


Pero nada de esto era ajeno a su ángel de la guarda desde la distancia; Celía ya nos había avisado: MF no es un águila normal y sabrá encontrar su camino. Y tenía razón; durante las semanas posteriores no solo se las había arreglado para defender el territorio por sí sola, manteniendo a raya a todo competidor que intentaba arrebatarle el feudo, sino que además consiguió que el macho vecino, llamado 5T, abandonase su próspero territorio y a su pareja para mudarse al de ella y en tiempo récord, juntos iniciaron la reproducción en la primavera de 2005. Para entonces MF no solo era una auténtica superviviente, sino que se había convertido en una buena madre y una consumada cazadora. Para sorpresa de todos y a pesar de los problemas y los cambios, ese mismo año MF y 5T sacaron adelante un pollito, que voló perfectamente.
Por fin Doñana concedía una merecida tregua, después de varios años demasiado convulsos y nuestra protagonista podía disfrutar por fin de un período de relativa tranquilidad. Aunque tuvo que defender su territorio de los constantes intentos de usurpación por parte de otras águilas y sortear numerosos peligros derivados de la mano humana, la pareja se consolidaba como una de las mejores reproductoras conocidas. El apogeo se alcanzó durante 2007 y 2008, años especialmente generosos con MF y 5T, sacando adelante la fantástica cifra de seis pollos en total; Celia y el personal del Parque Nacional que celosamente la custodiaban, por fin podían respirar tranquilos. Habían pasado siete años desde que la encontraron malherida a punto de morir en la marisma. Hoy era fuerte y agresiva con sus vecinos, pero tierna y atenta con sus pequeños. Recuerdo especialmente un día que la vimos en la Mogea, mientras Pablo Pereira, Celia, Justo y yo liberábamos un lince capturado días antes; nuestra hembra picaba sobre una cerceta de forma que pensé que iba a estrellarse contra un jaguarzo, pero en realidad lo tenía todo perfectamente calculado. Era un pájaro especial.

Conservo pocas imágenes de MF en libertad. Era un águila poco corriente. Durante varios años ocupó el territorio conocido como La Algaida-La Mogea y fue una de las águilas más carismáticas del parque nacional.

Mientras ella reinaba, otras muchas imperiales no lograban ganar la batalla por la supervivencia, en un mundo mucho más hostil de lo que nos cuentan: disparos, venenos o electrocuciones fueron segando las vidas de muchas águilas imperiales andaluzas, e incluso las que sobrevivían, apenas sacaban adelante sus puestas como sí hacían MF y 5T.

Los cuidados del personal del parque permitieron que MF disfrutase de otros dos espléndidos años, 2.009 y 2.010, sacando adelante cuatro pollos más en ese tiempo. El grado de compenetración con 5T alcanzaba niveles asombrosos, hasta el punto de que para ese año la pareja había producido con éxito la cifra de 13 pollos sanos; todo un exitazo comparable al Corazón Partío de Alejandro Sanz del año que que nació.
Pero por desgracia las alarmas saltaron en 2.011, cuando la feliz parejita solo pudo sacar adelante un único pollo; los buenos años habían pasado, aunque la preocupación no fue máxima hasta el año siguiente. MF y 5T fracasaron por completo en la reproducción de 2.012 y por primera vez en casi diez años ininterrumpidos, el imperio de MF tocaba a su fin.

Unos 5.500 días después de que Doñana la viera nacer, miles de aventuras vividas y muchas vidas gastadas, Doñana veía morir a una de sus águilas más carismáticas la mañana del 26 de febrero de 2013, cuando JR la encontraba muerta en el que había sido su territorio durante tanto tiempo.

Lo primero que hice cuando me dieron la noticia, fue conocer la causa de su muerte. Con alivio y cierta sorpresa, el diagnóstico nos decía que lejos de caer en la tristeza, debíamos celebrarlo como una victoria; no celebrar una muerte, sino lo que sin duda había sido una vida digna. Incluso para morir, MF supo hacerlo a su manera. En un mundo que no está pensado para las águilas, ni los venenos, ni los disparos ni las electrocuciones consiguieron doblegarla, como sí hicieron con otras muchas águilas imperiales de su tiempo. Supo ser salvaje hasta el final y este le sobrevino, por causas naturales, una infección bacteriana propia de las rapaces muy longevas.

Nuestra protagonista tuvo una larga y prospera vida, sacando adelante 17 pollos y este es el mejor legado que ha podido dejarnos.

Hoy, una nueva generación de águilas imperiales lleva su sangre y de alguna manera sigue aún volando en su marisma, en nuestra marisma, la de Doñana, la que tanto nos ha dado y tanto nos ha quitado.

Gracias Celia. Sin ti no habría sido posible.

Celia Sánchez, el ángel de la guarda de MF y de cientos de animales salvajes que han pasado por sus manos en Doñana. Después de ver esta foto es fácil saber por qué.

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