miércoles, 11 de enero de 2017

Afrontando el gran reto: Doñana en zapatillas

No hay un alma en la Unión Europea que no haya oído hablar de Doñana. Su nombre por sí solo evoca la lucha por conservar lo que queda de una naturaleza heredada de otros tiempos. Doñana es única, un cuento de hadas hecho realidad, pero también tiene algunas sombras. En este post queremos proponerte un divertido reto, que ayudará a divulgar la cara más cercana de este singular espacio natural ¿te vienes con nostros a Doñana en zapatillas?

El lado oscuro de Doñana es capaz de sacar lo peor del ser humano, porque en su entorno socioeconómico se dan cita los ingredientes para ello: abundantes fondos públicos, luchas intestinas por el poder y el prestigio profesional, pero sobre todo política, demasiada política. Y entre tanto juego de tronos, un espacio natural herido que se muere lentamente, sobre el que se ciernen no pocas amenazas. Doñana es por lo tanto el mejor exponente de los ecosistemas españoles, con algunas zonas muy bien conservadas, aunque no todas puedan ser visitadas por el gran público. En esencia Doñana es como el fuego; demasiado lejos te congela y demasiado cerca hace que perezcas calcinado.

Toda la gente que acude a Doñana, lo hace en cierto modo atraida por la posibilidad de encontrarse con el lince ibérico (Lynx pardinus), su joya más carismática. Pero siendo realistas, las probabilidades de verlo son bajas debido a una serie de factores. Sin embargo, algunos linces se asientan fuera de las áreas más restringidas, donde incluso llegan a reproducirse. Si queremos probar suerte para buscarlos, hay que tener paciencia y esperar a que la Diosa Fortuna se ponga de nuestro lado ¡a veces nos ha funcionado! En la imagen tomada desde el interior del coche, un cachorrito de lince entre lentiscos y arena.

Hoy no toca hablar del lado oscuro de Doñana; muy al contrario, nos hemos propuesto un divertido reto para mostrar su mejor cara. Queremos invitarte a conocer la Doñana que está al alcance todos y para ello vamos a hacer un recorrido en el que sólo enseñaremos aquello que es posible ver sin apenas bajarnos del coche y por espacios abiertos al público. Esta es, al fin y al cabo, la parte que una familia al completo puede recorrer sin grandes gastos ni esfuerzos, la Doñana sencilla, la de la gente de la calle, la que se llega a conocer de primera mano y por tanto, la que más se llega a querer. A pesar de sus muchos problemas, nuestro espacio natural es sorprendente, mágico y legendario como pocos y solo con lo que podemos ver en un sencillo viaje, nos puede enamorar para siempre. Además, quién sabe, con un poquito de suerte, hasta podremos ver alguna de sus joyas más celosamente guardadas, como el lince, el águila imperial, el avetoro o muchos de los otros que conoceremos en este post.

Siempre insistiremos desde el blog, que es recomendable contratar los servicios de guías especializados en lugar de ir por libre. Haciéndolo así aprovechamos mejor nuestro tiempo y profundizamos más en el conocimiento, y lo más importante, fomentamos la conservación local ayudando a la gente del entorno, como debe ser. Y qué mejor que hacerlo de la mano de un buen guía. Nuestro guía de hoy es Justo Martín, un experimentado biólogo y uno de mis mejores amigos, algo así como el corresponsal de Viajando a Ver Bichos para Doñana. Justo conoce bien los mejores recorridos, los que tienen bichos hasta reventar y que puedes transitar con tu propio coche sin dejarte el cárter en el empeño. Así son los buenos guías. Él suele decir que Doñana tiene muchas puertas, así que podemos entrar y salir por cualquiera de ellas según nos convenga.

Nuestro anfitrión para hoy, Justo Martín, biólogo y gran amigo, enormemente experimentado en expediciones y viajes de turismo ornitológico. De su mano vamos a conocer la Doñana más accesible para todos, entrando por un extremo del parque y saliendo por el otro. Va a ser un día intenso, pero estamos preparados.

Para este particular reto nos ha propuesto que hagamos un itinerario intenso, empezando por la mañana temprano y terminando con las últimas luces del día. Partiremos de las dunas del Abalario, para ir a la playa de Cuesta Maneli, una de las mejores playas de Europa. De allí nos iremos a la marisma del Rocío y arroyo de la Rocina y posteriormente nos dirigiremos hasta Villamanrique por la carretera de las fresas, para alcanzar el Brazo de La Torre y la Dehesa de Abajo. Si llegamos a tiempo veremos anochecer en los pinares y dehesas de Aznalcázar; todo esto entre las provincias de Huelva y Sevilla. Lo interesante del reto, es que bastaría una sola mañana para realizar el trayecto en coche, a una velocidad normal; sin embargo, claro está, si vemos cosas que merezcan la pena, ralentizaremos la marcha y ahí está el truco: si realmente hay mucha fauna que ver, nos detendremos más a menudo y entonces será imposible terminarlo en un solo día. Para hacerlo aún más interesante, únicamente transitaremos por carreteras y caminos adecuados para un turismo y una familia al completo, de forma que si nos metemos por algún camino que se ponga mínimamente complicado, no dudaremos en dar media vuelta; es evidente que los espacios clásicos "más interesantes" quedarán hoy fuera de nuestro alcance. En otras palabras, vamos a comprobar si es posible disfrutar de un buen día de bichos en Doñana, pero de una manera sencilla, familiar y al alcance de cualquiera. Si queremos conocer las zonas más famosas, necesitaremos un todoterreno, permisos especiales y gestiones diversas, pero como decimos, esta vez iremos a lo sencillo y para demostrarlo, nos hemos propuesto hacerlo tal cual estamos en nuestra casa: ni más ni menos que en zapatillas. Nuestro guía dice que al terminar la jornada estaremos agotados y dormiremos como angelitos.

Justo haciendo una de las suyas en Sierra Morena.

El equipo fotográfico que llevamos encima es el que ya os presentamos en el blog en el post “Fotografía vs Viajes de naturaleza”: no es pesado ni costoso y ni siquiera contamos con un trípode; apenas una cámara con zoom normalito de 400mm, los prismáticos y siempre una buena guía de campo y lo que obtengamos con eso, es todo lo que te vamos a enseñar. Las fotos que verás están hechas en su mayoría desde el coche, del que no nos separaremos más de veinte metros, tal vez para hacer un pis, comer el bocadillo y estirar las piernas, con la única excepción del asomo a la playa, a la que accederemos por la pasarela pública habilitada para ello. ¡Ah! Lo olvidaba, hay que llevar repelente para mosquitos, mucha agua y protección solar.

¿Te animas a afrontar con nosotros el gran reto de Doñana en zapatillas?

El reto de hoy consiste en saber si podemos hacer un recorrido que valga la pena de la manera más sencilla posible, al alcance de todos, familias incluidas y para probarlo qué mejor que hacerlo de la manera más cómoda: con las zapatillas de andar por casa. ¡Comencemos!

Justo empieza el recorrido explicando la historia del lugar, el porqué de cada cosa que vemos, el origen de los nombres de los lugares y su historia, que se remonta a los tiempos de los fenicios e incluso anteriores. Doñana es un lienzo gigantesco, de más de 128.000ha protegidas y un área global de 290.000, en el que han pintado todas las civilizaciones y culturas mediterráneas. Cada una ha dejado una huella en la dinámica de sus grandes ecosistemas: la playa y el mar, el acantilado con su estrato único de turba natural, la marisma, las dunas y corrales, los pinares y las dehesas, modelando un conglomerado perfectamente equilibrado. Luego nos cuenta qué especies podemos ver según la época del año y el estado de conservación de cada una. También nos ha advertido de que si tenemos suerte, es posible que la marcha se vea ralentizada si se cruza en nuestro camino algo interesante fuera de lo común y puede que ni siquiera nos dé tiempo a finalizar el itinerario planeado en una única jornada. En otras palabras, nunca sabemos qué nos vamos a encontrar, incluso en zapatillas y esto es precisamente una de las cosas que hace de Doñana un lugar impredecible y cada visita que hacemos, única.

Pero dejemos de un lado las palabras y demos paso a las imágenes obtenidas. Como verás a continuación, son muchas fotos, porque queremos hacer de este post algo visual y gráfico. Ahí van:

Nuestro lugar de inicio es el pinar del Abalario. Vamos a conocer los sistemas dunares y los corrales, propios de este enclave privilegiado. Es la única parte que tenemos que realizar a pie, ya que los vehículos, afortunadamente, no llegan hasta la playa; todo un un lujo ¿no crees?

La vegetación típica de dunas: pino piñonero y la planta Camarina (Corema album).

Los frutos del arbusto de la Camarina reciben el nombre local de "Perlas de Arena" por su aspecto. En otoño sirven de alimento a numerosas especies de aves y mamíferos que habitan la parte dunar y arenosa. Los veremos en el inicio de nuestro recorrido. 

El premio al final de la pasarela que nos conduce hasta la playa, viene en forma de paisaje marino. Sobre el acantilado del Asperillo, tenemos una vista predominante de la costa. Si nos sentamos durante un rato, es posible observar numerosas aves marinas, y hasta delfines mulares. Algunas de las especies son bastante interesantes según la época del año: gaviota de Audouin, Pardela Balear, Alcas, negrones y un largo etcétera. 

Escarabajo Pelotero (Scarabeus cicatricosus). Una de las especies clave para el ecosistema, aunque desgraciadamente cada vez más rara debido al uso indiscriminado de fármacos veterinarios en el ganado ovino. Se alimenta de las heces de la fauna y si estas contienen residuos de fármacos antiparasitarios, son altamente perjudiciales para su supervivencia. Su cuenta atrás ya ha empezado, una pena. Pero bueno, aún es posible verlos.

Charrán Patinegro (Sterna sandvicensis), visto desde lo alto del acantilado. Una especie muy fácil de ver y típica de Doñana.

Una de las muchas y más buscadas joyas de la corona en Doñana, la Pardela Balear (Puffinus mauretanicus), vistas desde las dunas. La calidad de la imagen no es buena, pero suficiente para nuestro propósito de mostrarlas. Esta especie aparace solo estacionalmente, durante la migración. Está catalogada en peligro de extinción, aunque desde aquí es posible observarlas en buenas cantidades, eso sí, un poco lejos. Otro lujo que nos brinda Doñana.

No es en absoluto una especie habitual por esta parte de España, aunque como hemos dicho, Doñana es como la caja de bombones de Forrest Gump, nunca sabes lo que te vas a encontrar. Es un Arao Común (Uria aalge). Procede de las aguas del norte de Europa, de donde vienen a pasar el invierno, al igual que muchas otras aves marinas. Esta de la imagen es un joven, probablemente exahusto de la migración.

No se les ve todos los días, pero los Delfines Mulares (Tursiops truncatus) son residentes estivales en las costas de Doñana y por tanto es relativamente fácil observarlos desde el acantilado. Hay un grupo de unos 120 individuos, que cada año aparece hacia los meses de abril. Esta foto está hecha un día diferente al de nuestra excursión.

No necesita presentación. Es la ermita de la Virgen del Rocío, en la aldea del mismo nombre. Un lugar ideal para el recogimiento espiritual o simplemente hacer algo de turismo cultural para quien lo desee. Hemos llegado aquí desde la playa, para detenernos a ver los flamencos, gansos y aves acuáticas en los alrededores. Acto seguido nos adentramos en la marisma, que es el tramo más rico en aves de nuestro itinerario.

Uno de los secretos para disfrutar bien de nuestro paseo por Doñana, es fijarnos también en las cosas pequeñas. Este lugar no solo rezuma biodiversidad en forma de aves y mamíferos. También los invertebrados merecen un más que necesario estudio, ya que muchas especies son únicas o de origen africano.

Una vez en el Rocío, podemos cruzar en coche el puente del Ajolí, para probar suerte con el lince. A veces podemos encontrarlos en sus proximidades. Todos tenemos derecho a disfrutar del lince, ya que es patrimonio de todos, siempre y cuando respetemos las normas elementales y no los molestemos en absoluto. No obstante, el camino no siempre es parcticable para un turismo por el riesgo de quedarse hundido en la arena, aunque también se puede pasear a pie por este sector. Nunca abandonemos el camino y sigamos en todo momento las indicaciones de los carteles y de los agentes de la autoridad. En caso contrario, es más que procedente recibir una fuerte sanción acorde con el daño causado.

Aunque no encontremos linces, sí veremos sus típicas huellas en la arena. Ya esto en sí mismo es una recompensa.

... Justo está tratando de identificar una planta. La foto es de otro día diferente.

Dice la famosa sevillana rociera "mi jaca corretea tras de los ciervos" Los ciervos (Cervus elaphus) son francamente abundantes en Doñana. Tal vez demasiado, según los científicos. Los veremos en casi cualquier parte, a ellos o a sus rastros en la arena.

Lamentablemente a estas alturas, el camino arenoso se pone impracticable para un turismo y debemos regresar. Además, no está permitido transitar por esta zona sin autorización, así que regresemos al puente del Ajolí para continuar con nuestra ruta de hoy, la Doñana accesible para todos.

Vacas marismeñas y Flamencos (Phoenicopterus ruber), una estampa muy habitual en la marisma.

La Canastera (Glareola pratincola), otra especie que no debes perderte si vienes a las marismas. Es otra de esas pequeñas joyas que los ornitólogos persiguen para observar y fotografiar.

Un zorro (Vulpes vulpes) deambulando por la marisma con pelaje de verano. Una especie que, aunque frecuente, siempre gusta ver. 

Hemos llegado al Cerrado Garrido, o Centro José Antonio Valverde. Aquí haremos una parada para tomar un cafelito (quien dice café, dice también una o varias cervezas bien fresquitas, claro está) y si es época de cría, disfrutar de las espectaculares vistas de las colonias de moritos y garzas, a através de sus cristaleras. Seguro que merece la pena.

Otro emblema del parque, la Espátula (Platalea leucorodia). Este pájaro está anillado, como podemos observar. Muchas aves de Doñana están marcadas, fruto del intenso seguimiento científico de las poblaciones que allí residen.

Me encantan. Los mocuelos (Athene noctua) son rapaces nocturnas típicas, de las muchas que aquí encuentran refugio. Este se encontraba cazando al borde del camino y no se asustó a nuestro paso. 

El Águila Calzada (Hieraaetus pennatus) es otra rapaz típica, muy abundante en toda la región. Sus poblaciones se encuentran francamente bien y por eso es posible observarlas en todo el recorrido, incluso en invierno, cuando teóricamente nos han abandonado para pasar en África los meses más fríos.

Elanio Azul (Elanus caeruleus), de caza desde su oteadero. Esta especie típicamente africana se ha hecho habitual entre la fauna doñanera. Fáciles de ver y de hábitos crepusculares. 

Un Ratonero (Buteo buteo).  Hay muchos en la marisma, donde nos encontramos ahora, sobre todo durante los meses de invierno, con la llegada de aves procedentes del centro peninsular y otros paises europeos.

El Águila Culebrera (Circaetus gallicus) es otra rapaz que no falta en Doñana. Esta en concreto se encuentra en paso migratorio, por eso se ha dejado acercar tanto como para hacerle esta foto.

Los Buitres Leonados (Gyps fulvus) se dejan ver a lo largo de todo el año, aunque en invierno los juveniles se concentran por la abundancia de comida. Es difícil no toparse con buitres alimentándose de vacas muertas en la marisma.

No podemos dejar de lado los numerosos paseriformes que se dejan ver a lo largo del recorrido. La lista es prácticamente interminable, sobre todo si incluimos a las especies raras que de vez en cuando aterrizan por aquí. Esta es una de las más comunes durante los pasos migratorios, la Tarabilla Común (Saxicola torquata).

Para muchos es la reina de las aves de Doñana. Se trata nada más y nada menos que del Águila Imperial (Aquila adalberti). La foto no es buena, pero es la que se dejó ver durante la elaboración de este post para el blog.

Una imponente y enorme hembra de Halcón Peregrino (Falco peregrinus), de la población invernante que procede de los países del norte del continente. Justo nos ha llevado por un pequeño camino, donde es fácil verlos cada invierno. Son verdaderamente espectaculares.

Nunca faltan a su cita con cualqiuier viajero por Doñana. Las Cigüeñas (Ciconia ciconia) están presentes en casi cada rincón del nuestro recorrido. Siempre agradables de disfrutar.

Un juvenil de Garza Imperial (Ardea purpurea). Aunque es una especie tímida, tenemos la enorme fortuna de poder verlas prácticamente a placer en el recorrido de hoy. 

Otra de las especies emblemáticas del parque, el Calamón o Gallineta Azul (Porphyrio porphyrio). Les encanta comerse las siembras de arroz, lo que ha motivado que no sean una especie muy apreciada por los agricultores locales. Adivina quién lleva las de perder.

Garcilla Cangrejera (Ardeola ralloides).  Otra especie simbólica y emblemática, cuya observación atrae a numerosas personas deseosas de verla y fotografiarla. Su aparición es estival, es decir, durante los meses de primavera y verano. Es migratoria.

En primer plano un Milano Negro (Milvus migrans) y detrás una Garza Real (Ardea cinerea). El milano frecuenta la zona de Doñana al completo, pero solo o mayoritariamente durante la primavera y verano. La garza está presente todo el año.

Un juvenil de Morito (Plegadis falcinellus). Otra especie típica, que además ha experimentado un brutal incremento en sus poblaciones. Muy fácil de ver en las marismas.

Una hembra de Aguilucho Lagunero (Circus aeruginosus) ciclea sobre las marismas. Otra de esas especies que observaremos con facilidad en cualquier tramo de las zonas inundadas de nuestro recorrido, especialmente en invierno.

¡¡A há, ahí está por fin!! Para muchos entendidos el pájaro más difícil de ver, y no solo es porque hay muy poquitos, sino porque su camuflaje y hábitos hacen que detectarlos sea algo parecido a un milagro. En teoría está presente todo el año, pero se sabe bien poco del bicho este. Nosotros hemos tenido bastante suerte, porque los hemos visto en varias ocasiones. Tengo amigos que todavía me odian por haber logrado hacer esta foto. Es el Avetoro (Botaurus stellaris). Como decimos, para muchos es la verdadera joya emplumada de Doñana. Hay un pequeño truco para encontrarla: sencillamente, no la busques; tal vez no funcione, pero al menos no te desesperarás. Si lo vieras, pon el enfoque de la cámara en modo manual, porque se esconde entre el carrizo.

Andarríos Grande (Tringa ochropus). Un limícola muy abundante en paso e invernada. 

Otro residente habitual de la marisma, la Garceta Común (Egretta garzetta).

La Garceta Grande ( Egretta/Casmerodius alba) era antiguamente una especie rarísima en España. En la actualidad puedes encontrarlas en casi todas las marismas andaluzas y en todas las épocas del año. En nuestro recorrido vimos bastantes.

Fochas (Fulica atra). Una especie muy abundante en aguas más profundas. 

Los Cernícalos, tanto el común como el Plimilla (Falco naumanni) abundan como invernantes y reproductores en el sector marismeño de nuestro recorrido. 

Justo sigue a lo suyo, que es enseñarnos todo aquello que tenga plumas, escamas o pelo. 

Dicen los experimentados en la marisma de Doñana, que no hay día bueno sin su correspondiente Cigüeña Negra (Ciconia nigra). Aquí está una de las nuestras, descansando en el arrozal ya cosechado o fangueado. 

Una buena cantidad de Estorninos (Sturnus unicolor).

Otro de los Halcones Peregrinos invernantes que se refugian en los caminos del arrozal. Una maravilla ver este bicho volando y cazando sobre los arrozales.

Y otra Garza Real. Hay muchas en todo el recorrido y no nos cansamos de verlas.

Martinetes (Nycticorax nycticorax). Otra especie habitual. En la imagen, un adulto a la izquierda y un juvenil en vuelo, a la derecha.

Una concentración invernal de gaviotas (Larus spp), lo cual nos indica que nos vamos acercando a la Dehesa de Abajo y dejando atrás la marisma.La imagen inferior está tomada cerca de la Venta del Cruce.


Y por fin, hemos llegado a la Dehesa de Abajo. Las vacas marismeñas son parte del paisaje.

En meses otoñales, es posible ver concentraciones de anátidas como esta. Se dan cita patos cuchara, cercetas, zampullines, somormujos, porrones, ete etc. Un espectáculo que no puedes perderte y además sin salir del vehículo.

Una pareja de Porrones Pardos (Aythya nyroca). No son habituales y se encuentran amenazados, pero a veces se les puede observar en la Dehesa de Abajo.

El abundantísimo Pato Cuchara (Anas clypeata) en la Dehesa de Abajo. 

La Cigüeñuela (Hiamntopus himantopus) es otra especie que podemos encontrar el las orillas de las masas de agua, siempre en lugares de escasa profundidad. 

Un Andarrios Chico (Acthitis hypoleucos), también junto a la carretera, a su paso por la Dehesa de Abajo.

Siempre fascinantes. Las Lechuzas Campestres (Asio flammeus) son rapaces nocturnas invernantes que se dan cita aquí cada año.

Agachadizas Comunes (Gallinago gallinago) volando en el crepúsculo. Debido a sus hábitos y a su camuflaje, no son fáciles de detectar, aunque su canto suele delatarlas en vuelo.

Y no es porque sea mi pájaro favorito, ni porque hiciera mi tesis doctoral con las lechuzas de Doñana y sin que nadie se ofenda esta es, con diferencia, la especie más bonita de todas las de la región; qué digo, más bien de todo el continente, sin exagerar. Este jovencito, probablemente nacido en una casa cercana, estaba cazando junto a la carretera. Sencillamente emocionante.

Hemos dejado atrás las zonas húmedas y dentro del pinar nos encontramos con esta preciosidad, el Candilillo (Aristolochia baetica).Su flor atrae con un olor irresistible a los insectos que, una vez llegan al fondo, quedan atrapados gracias a unos pelos que la tapizan por dentro y les impiden salir. Tras un día de encierro, y una vez asegurada la polinización, los pelos pierden su turgencia y los insectos pueden escapar, portando una carga de polen con la que aterrizarán sin mucha demora en otra flor, sucumbiendo de nuevo al mismo engaño.  

Al bajarnos un rato para estirar las piernas por el pinar, hemos visto plumón sospechoso en una aulaga. Al acercarnos en silencio, hemos visto este pollito de Búho Real (Bubo bubo), especie que allí nidifica en el suelo. Si te fijas bien, detrás del pollo verás una rata muerta aportada por los adultos, preparada para ser la siguiente comida. Como no queremos molestar, nos marchamos sin hacer ruido.

En el asomo al pinar nos hemos encontrado con este Sapo Corredor (Bufo calamita), un anfibio que se encuentra bastante a gusto en la zona. No solo las aves abundan aquí; como hemos dicho, numerosas especies de otros grupos engrosan sus ricas comunidades de fauna.

Ya en la Dehesa de Aznalcázar, tratamos de encontrar al lince, como hemos visto en la foto primera de este post. Aquí hemos encontrado este dormidero estival de Milanos Negros.

Se nos ha hecho de noche, estamos agotados. Tan solo un día más para Doñana, pero una experiencia inolvidable para nosotros.

Justo tenía razón; no hemos podido terminar el recorrido de la cantidad de pájaros que hemos visto; nos hemos "jartao de ver bichos". No ha habido un solo tramo sin su correspondiente sorpresa, por lo que han sido necesarias hasta tres jornadas para terminar un trayecto que nos habría llevado apenas una mañana, si lo hubiéramos hecho sin más pretensión que llegar al punto de destino lo antes posible. Las fotos que hemos expuesto aquí han sido tomadas en estas tres “ duras jornadas de trabajo” que además hemos repartido en meses y estaciones distintas, para que las imágenes muestren una visión más completa de las especies que podemos observar a lo largo del año. Se han quedado muchas en el tintero sin que os hayamos mostrado fotografías, porque resulta imposible representarlas a todas. La lista de aves anotadas en el cuaderno ha superado las 150 especies, cifra que evidentemente varía según la época del año y hora del día en que vengamos y que nada tiene que envidiar a las que alcanzaríamos en regiones tropicales.

La prueba ha sido superada: es posible Viajar a Ver Bichos a Doñana y además hacerlo en zapatillas, sin grandes pretensiones. Muy pocos lugares en España brindan una posibilidad como esta.

Ya sea solo, acompañado, en familia o con amigos; lo hagas de una manera u otra, no lo dudes y vente ya a este magnífico lugar y si puedes, no dejes de hacerlo con un buen guía. Hoy Doñana nos ha mostrado su cara más amable. Te animamos a que vengas a conocerla, vale la pena, aunque sea en zapatillas :-)

P.D. Este post está dedicado a toda la gente que lleva Doñana en sus venas; a todos los que han trabajado y trabajan para que las generaciones que vengan, puedan disfrutarla como nosotros lo hacemos y a todos los que sufren cuando la vemos deteriorarse con el tiempo. Especialmente, está dedicado a personas que lo dan todo por conservarla, porque su enorme profesionalidad solo queda eclipsada por su humildad: Migue Pineda, Enrique Alés, Paco Robles y Pablo Pereira.

3 comentarios :

  1. Como es posible en un mismo día contemplar una concentración invernal de gaviotas y un dormidero estival de milanos?
    Un saludo

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    1. Hola Vicente. Gracias por tu comentario. Tienes toda la razón es imposible. Mejor dicho antes era imposible. Hoy con el cambio climático es más fácil ver cosas raras en Doñana hacia primeros de primavera o finales de verano. Se pueden ver grullas y milanos negros el mismo dia. No obstante en este caso concreto es como tu dices. No los vimos el mismo día porque el recorrido como cuenta el post tuvimos que hacerlo en tres días diferentes y espaciados y paso un cierto tiempo entre uno y otro. Muchas gracias y saludos.

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    2. Hola Vicente. Gracias por tu comentario. Tienes toda la razón es imposible. Mejor dicho antes era imposible. Hoy con el cambio climático es más fácil ver cosas raras en Doñana hacia primeros de primavera o finales de verano. Se pueden ver grullas y milanos negros el mismo dia. No obstante en este caso concreto es como tu dices. No los vimos el mismo día porque el recorrido como cuenta el post tuvimos que hacerlo en tres días diferentes y espaciados y paso un cierto tiempo entre uno y otro. Muchas gracias y saludos.

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