sábado, 14 de octubre de 2017

La guerra callada; la herida que desangra a África

Entre los años 2.010 y 2.016 el ejército de Estados Unidos sufrió más de 1.800 bajas en combates abiertos en Afganistán; nuestro país perdía más de 100 vidas en el mismo conflicto, que podemos considerar como una guerra en toda regla ¿Sabrías decir cuántos Ranger y guardabosques han muerto mientras defendían la fauna de los furtivos armados en el mismo período de tiempo? Mientras yo escribo esta entrada del blog y tú la lees, en muchos lugares del mundo se libra otra guerra abierta que cada año acaba con las vidas de miles de elefantes, rinocerontes... y también de personas. Una guerra menos conocida, pero que devasta regiones enteras y condena a la miseria a muchos seres humanos ¿Te atreves a conocerlo?

Son 1.203; este es el espeluznante número de rangers o scouts que murieron haciendo su trabajo entre 2.010 y 2.016, la mayor parte a manos de cazadores furtivos, mientras protegían a los que probablemente son los últimos tigres, gorilas, elefantes y rinocerontes que viven en libertad. Esta cifra pone al descubierto una guerra ignorada, pero que siega las vidas de chicos jóvenes que solo trataban de buscarse un sustento de la mejor manera posible. Incluso los que aprietan el gatillo son también víctimas, de grandes redes organizadas que les proporcionan armamento y un salario mísero a cambio de falsas promesas por esquilmar las ya diezmadas poblaciones de las especies más emblemáticas de la fauna más salvaje del planeta.

Un ranger agotado descansa durante un alto en la patrulla matutina en el desierto. Hay un aviso que alerta de la presencia de furtivos en la zona y no hay tiempo que perder. Si todo va bien, hoy regresará a casa sano y salvo,...., pero no siempre es así.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Una vez más vuelve a ser por dinero. El precio desorbitado que ha alcanzado el marfil en el mercado negro o más aún el cuerno de rinoceronte, puede llegar a superar el del oro e incluso el de los diamantes. Esto, unido a que en muchos países africanos la corrupción se ha anclado en los poderes públicos y que la población vive sumida en una pobreza generalizada, hacen el resto. En la actualidad el precio en el mercado negro por un kilo de marfil sobrepasa los 3.000 euros y cada uno de los dos colmillos que porta un elefante adulto puede pesar unos 35 kg de media. Pero esto no es nada comparado con el cuerno de rinoceronte, porque ronda los 50.000 euros por kilo; un bocado demasiado apetitoso. Para las mafias organizadas, invertir en la compra de un AK-47 Kalashnikov para abatir elefantes o hacer frente a los rangers, no supera los 600 euros -generalmente muchísimo menos- y la munición tiene un coste inferior al de una ración de comida. Son las leyes del mercado: elevada demanda de un producto –el marfil y el cuerno- por el que se pagan cantidades desorbitadas y que para grupos delictivos bien organizados es extraordinariamente fácil de obtener. Apenas existen fronteras en África y las rutas que llevan el marfil desde que es arrancado a hachazos del cráneo del animal – a veces todavía en vivo-, en el interior del continente hasta sus puertos de salida en la costa, están prácticamente despejadas para los traficantes y redes organizadas.

Los rangers o scouts africanos llevan una vida dura y arriesgada, con unas cien bajas cada año por enfrentamientos armados con grupos de furtivos bien organizados y equipados con armas y medios de comunicación de elevada tecnología. Su misión es clara, proteger a la fauna que aún queda en las zonas protegidas del continente. Este scout apenas ha cumplido los veinte años y ya ha visto morir alguno de sus compañeros en el entorno de Virunga y Los Volcanes, entre Congo y Ruanda.

Con todo esto en mente no es difícil entender que la matanza de elefantes o rinocerontes y el tráfico de fauna silvestre en general, se hayan convertido en el negocio ilícito mundial más lucrativo después del de drogas y armas incluso por delante del de seres humanos, el de oro y el de diamantes. Tampoco cuesta entender que no suponga impedimento alguno acabar con las vidas de miles de jóvenes africanos, que se ganan la vida como scouts protegiendo la fauna de parques y reservas.

Este Elefante (Loxodonta africana) es afortunado por vivir en un entorno bien protegido. No obstante cerca del 70% de la población ha desaparecido en esta última década bajo manos de bandas furtivas organizadas, para comercializar el marfil de sus colmillos en China y otros países asiáticos. Si no se frena esta sangría, no pasarán muchos años hasta que la especie desaparezca del continente, al menos como especie salvaje.

Peor es aún la situación que atraviesan los rinocerontes, ya sea el negro (como en esta foto), como su pariente cercano, el blanco. El precio que alcanza un kilo del cuerno asciende hasta los 50.000 euros en el mercado negro. Un negocio demasiado tentador.

Para entender por qué se ha llegado hasta aquí, es necesario explicar que la demanda de artículos derivados del marfil se ha disparado en la última década, coincidiendo con el espectacular auge de la clase media china. La posesión de marfil en ese país oriental reporta un elevado estatus social, lo que hace que estén de la noche a la mañana muchos millones de personas estén ávidos de pagar cualquier precio por este artículo de lujo. La necesidad de cuerno de rinoceronte responde a otras razones y parece deberse a los siempre presentes problemas de erección de los ciudadanos masculinos de esa zona del planeta, quienes ven en el polvo de cuerno el remedio a todos sus problemas y frustraciones sexuales.

Ya sea por problemas de erección o por la necesidad de ostentación social, África ha perdido en poco más de una década entre el 60 y el 80% de sus elefantes y los dos rinocerontes negros y blancos están tocados de muerte. Los especialistas están más que alarmados y nos han avisado ya de que si no cambian las cosas, en pocos años tan solo podremos observarlos en parques zoológicos.
Pero además de una cifra macabra, como decimos 1.203 ranger abatidos entre 2.010 y 2.016 o lo que es lo mismo, cerca de unos cien cada año, este drama tiene nombres propios. Uno de los más recientes tuvo lugar el 16 de julio de este mismo año. Se trata del Ranger Dudunyabo Célestine, de 30 años, que fue emboscado, capturado y posteriormente ejecutado tras haber sido hecho prisionero mientras su patrulla protegía al gorila de llanura en el entorno del Monte Tshiaberimu, P.N. Virunga. Esta vez fueron los rebeldes Mai Mai, quienes financian sus actividades con marfil, al igual que otras muchas organizaciones. Dudunyabo ha dejado una esposa y dos hijos de 4 y 8 años, a los que el Parque Nacional dará una pensión con cargo al "Fallen Ranger Fund", un fondo que persigue asegurar el futuro de cada vez más viudas y huérfanos.

Pero no hay que ir lejos para ver los efectos de esta guerra injusta; hace pocos meses dos agentes forestales perdieron la vida durante la inspección a un cazador de Lérida, quien presuntamente disparó al descubrirse que practicaba la caza sin las autorizaciones necesarias. Aunque no llega a los niveles de peligrosidad que hemos visto en África u otros países tropicales, en nuestro propio país los agentes forestales y del SEPRONA de la Guardia Civil atraviesan regularmente situaciones de riesgo en el ejercicio de sus funciones y tampoco escapan a las presiones de políticos irresponsables e intereses de partidos políticos en el poder, entre cuyas prioridades no se encuentran precisamente la conservación real y verdadera de los recursos naturales.

Una mujer scout de la ZAWA (Zambia Wildlife Authority) equipada con un AK-47 Kalashnikov, pesca unos siluros para alimentarse, ante la atenta mirada de los hipopótamos. Hoy se encuentra de patrulla en una determinada zona del país, donde han liberado rinocerontes en el más estricto secreto para evitar la acción de los furtivos. El papel de las mujeres es relevante dentro de los cuerpos paramilitares de scouts, que son los que hoy en día hacen todo lo posible para que estas especies sigan existiendo.

La vida de gente como esta, ya sean agentes, scouts, policía florestal, rangers, guardaparques, wardens, guardas, guardabosques, guardinhas, troopers, officers, gendarms, guías o rastreadores .., es tan dura como apasionante a la vez. Lejos de ser un trabajo fácil y rutinario, el suyo es uno de las profesiones con mayor índice de riesgo si se desarrolla en países donde el tráfico de especies se ha convertido en negocio. Ser ranger es vocacional, porque los ingresos son precarios y los sacrificios inmensos. Muchos de rangers africanos que conozco no sabrían hacer otra cosa porque han nacido en áreas donde, o vives de matar animales, o vives de protegerlos.

La historia va a seguir repitiendo y con independencia de sus nombres y los países donde se encuentren, entregan lo mejor de sí mismos por conservar lo que aún queda de vida salvaje, muchas veces con el coste de sus propias vidas. Es una guerra silenciada e incómoda, acallada por los poderes públicos, pero es una guerra real que está ahí y existe. No saldrá en televisión, ni tampoco será portada en los periódicos. No es políticamente correcto reconocer públicamente que los espacios protegidos del planeta en realidad no están bien protegidos, ni reconocer que las redes del tráfico de fauna campan a sus anchas en un mundo que se va quedando sin elefantes y rinocerontes.
Como os digo, he conocido muchos rangers a lo largo de mi vida personal y profesional y tal vez sean ellos las que de una manera u otra le devuelvan algo de romanticismo y aventura a un mundo salvaje cada vez más globalizado y descafeinado. Esta entrada del blog es un sentido homenaje a todos esos hombres y mujeres entregados a la conservación de la fauna salvaje en cualquier lugar del mundo, arriesgando sus vidas en el anonimato más absoluto.

Gracias a ellos el rinoceronte, el elefante, el jaguar y muchas otras, aún hoy siguen subsistiendo y nosotros podemos seguir alimentando el sueño de cruzarnos algún día en sus caminos.
¡Brindemos por ellos!

Y aquí pasando un buen rato con Mishek, uno de ellos.

3 comentarios :

  1. Extraordinario, doctor Fajardo. Como siempre, una historia que engancha desde el comienzo imposible de no acabar.
    Enhorabuena!

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    1. Mil gracias Antonio. Me alegra que te haya gustado:-)

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    2. Mil gracias Antonio. Me alegra que te haya gustado:-)

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