jueves, 30 de abril de 2020

Boumort, entre el cielo y el suelo hay algo... (versión en castellano)

Existe un lugar mágico ahí arriba en las montañas que merece la pena conocer si te atrae la fotografía de fauna o sencillamente si te gusta la naturaleza. Es uno de esos pocos lugares donde disfrutar a la vez de cuatro de los cinco buitres ibéricos y en un paisaje de película, en pleno corazón del Prepirineo Catalán. Hay gente de la “güeña” y una cocina para recordar ¡Para todo lo demás Master Card! Una excelente manera para olvidar el encierro por el dichoso coronavirus.

Afortunadamente para quienes nos gusta viajar a ver bichos, en la actualidad tenemos muchos lugares donde tener experiencias inolvidables. La Reserva Nacional de Caza de Boumort es una de ellas, que además cuenta con no pocos atractivos adicionales que la convierten en una seria referencia a tener en cuenta.

Hablar de Boumort es hablar de quebrantahuesos. Un lugar ideal para verlos de cerca durante un rato y llevarte imágenes como esta. Tal vez no haya mejor manera de olvidarse de la pandemia.

La Reserva cuenta con 13.000 ha de pura montaña a menos de hora y media de Lleida y a escasos km de la localidad de Tremp. El entorno posee una amplia oferta de actividades de naturaleza además de la caza del ciervo y jabalí, como rutas en 4x4, senderos a pie, observatorios para mamíferos, fotografía de la berrea, excursiones ornitológicas y servicios asociados de empresas especializadas. Pero la más flipante de todas ellas es el muladar con hide para la fotografía de aves carroñeras, principalmente el quebrantahuesos y alimoche, aunque también para buitre negro y leonado.

Este es el hide. Es una estructura integrada en el entorno y en un lugar estratégico. En el cielo al fondo a la izquierda hay un grupo de leonados que se acercan.

¿Por qué Boumort? Hay tantas razones como pájaros en el muladar y personas detrás que viven para protegerlos. En mi vida profesional me dedico de una u otra forma a la conservación de aves carroñeras desde hace bastantes años y he visto muchas y de muchas maneras, unas veces disfrutándolas y otras levantando sus cadáveres envenenados; pero para eso hace falta casi una vida. Sin embargo en Boumort tienen lugar en un mismo día interacciones que en circunstancias normales llevarían semanas o meses o dicho de otra manera, sencillamente este muladar brinda la posibilidad de ver cosas que no se ven todos los días.

Otro de los puntos más interesantes de Boumort, es que se trata de una iniciativa que parte de la propia Administración, en este caso la Generalitat. Por regla general los hides de fotografía son de titularidad privada y no es habitual la iniciativa de la Administración salvo en algunas ocasiones contadas como Aragón y Cataluña –que yo sepa- y a la que espero pronto se sumará Andalucía. Cada cual tiene su propia opinión y en mi caso aplaudo también la iniciativa pública; todos deberíamos tener derecho a disfrutar de la fauna cuya conservación pagamos con nuestros impuestos, sin la necesidad de acudir a la iniciativa privada o atravesar la Península como la ardilla para aprovechar lo que han hecho otras CCAA más avanzadas. Las Administraciones no deben ser elitistas con su fauna y por eso también Boumort es un buen modelo.

El hide para buitres de Boumort está abierto a profesionales y aficionados, nacionales y extranjeros, personas solas o pequeños grupos familiares. El único requisito es solicitarlo con suficiente antelación a través de su web y hacer efectivo el pago de una tasa, que va destinada íntegramente al mantenimiento del muladar y a la vigilancia de la zona. Gracias a ello la reserva goza de una buena protección por parte de una guardería muy eficaz. Lo demás es bien sencillo; tan solo hay que seguir las indicaciones de los profesionales que lo gestionan y llevar una buena cantidad de tarjetas de memoria y baterías para la cámara, o dos mejor que una.

El primer adulto de quebrantahuesos se acerca ....

El hide es de obra, cubierto de piedra local para integrarlo en el paisaje. Está perfectamente equipado, con wc y bancos de madera. Posee ventanas de cristal espía que cubren prácticamente unos 200 grados de visión. El único consejo adicional es que si vas en invierno lleves ropa adecuada, ya que las temperaturas que padecimos llegaron a los -12. Nosotros estuvimos dos días y tres personas y nos resultó bastante cómodo. Además, con el espectáculo que tienes fuera, lo que menos te llega a preocupar es lo que hay dentro.

Respecto a las aves, pues el puntazo del lugar son los quebrantahuesos y alimoches. No vimos alimoches porque fuimos en pleno invierno, pero de los primeros tuvimos magníficas oportunidades: unos 15 individuos de todos los plumajes, sin contar los 24 buitres negros. Los buitres negros son fruto del proyecto de reintroducción conjunto de la Generalitat con GREFA. En cuanto a buitre leonado las cifras son las típicas para cualquier muladar de estas características, una salvajada.

Aunque para muchos fotógrafos los buitres leonados ya no tienen interés, para mí siguen siendo indispensables. Pasa algo parecido a los leones en África. Un enorme error.

Los buitres negros reintroducidos por mis amigos de GREFA, prosperan bien en la Reserva.  

No necesita presentación. Un magnífico lugar para disfrutar de ellos.

Como decimos, al muladar bajan de prácticamente todos los plumajes desde jóvenes del año hasta adultos completos. Puedes aprender en unas horas lo que puede llevar meses en otras circunstancias. 

Esta foto me gustó tanto, que la tengo ampliada a tamaño gigante ocupando todo es hueco de las escaleras de mi casa. 

Este inmaduro le ha echado ganas desde luego.

Lo dicho, ven y disfrútalo.

Las interacciones entre distintas especies son para mi el punto fuerte de Boumort. Por supuesto que hay estas especies en muchas otras partes de España, pero no en cualquiera puedes verlas a todas juntas.

P'adentro

Mas interacciones

Una foto de grupo, Esta no la hice yo, es de Bea, mi sobri.

Y esta también.

No hubo un momento de descanso.

Los resultados se resumen en 7.000 fotos hechas con mi cámara, además de video. Como anécdota, tengo que contar que la combinación del frio pirenaico invernal y hacer tantas fotos en tan poco tiempo, me dejó una anquilosis en el dedo que uso para disparar que me duró un par de días.

Desde aquí queremos agradecer a la Generalitat de Catalunya; a Jordi Palau y Joan Curia, de las oficinas de la Reserva en Tremp, por la entrañable acogida y ayuda que nos brindaron. Al personal del muladar por su buen hacer y a nuestros excelentes amigos los Agents Rurals Jordi Pont y Anna Servent, porque sin ellos esto no habría sido posible.

Ya estamos planificando la siguiente visita!!

Este soy yo ¡¡Nunca ser ignorado fue tan flipante!!

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